La pobre inversión social del gobierno canario

La inversión que está haciendo el gobierno canario en sectores sociales es un reflejo de la falta de consideración hacia los sectores más dañados por la crisis.

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Los ansiados brotes verdes parecen que han florecido, ya que son muchos los datos de los que se enorgullecen los gobiernos que demuestran que la normalidad está volviendo a España y en concreto a Canarias.

Pero la realidad en el archipiélago es muy diferente, ya que seguimos teniendo resultados preocupantes en educación, largas listas de espera para pacientes que se deben operar o la lentitud de la burocracia para obtener las ayudas que tanto les hacen falta al elevado número de habitantes en situación de dependencia económica.

No, no es una cuestión de analizar pequeños datos y extraer lo que más nos interese…se trata de ver más allá de las “dudosas” cifras que arroja el actual gobierno, sacando pecho de la mejora económica de la comunidad autónoma, o de la situación internacional que viven nuestras dos capitales.

No es una cuestión de marketing, desgraciadamente, el problema lo encontramos con que aún arrastramos los recortes que se hicieron hace ya cerca de los diez años.

Y son en las 3 áreas más importantes de una sociedad: Educación, Sanidad y Servicios Sociales, donde se han invertido 500 millones menos que cuando afloró la crisis, destrozando las infraestructuras de nuestro país.

Pero mientras aumenta la inversión en proyectos de construcción, siguen apareciendo casos de corrupción y continúan alardeando de “brotes verdes”, vemos como los 2 sectores más necesarios de la sociedad, ven como no hay suficientes recursos ni inversión que pueda promover una mejora e incluso un desarrollo a la altura de las comunidades que sí han incrementado su gasto social, y que poco a poco van viendo como la evolución y los resultados positivos irrumpen con fuerza en datos fehacientes y verídicos.

Escasa inversión en educación

No es casualidad que Canarias sea de las comunidades autónomas con peores resultados económicos y que también sea la segunda que menos invierte en Educación, hasta 720€ por alumno. Un cantidad irrisoria que no garantiza ningún tipo de calidad, en la que el gobierno tenga alguna responsabilidad.

Con esto, el peso total de la educación, cae en manos de un colectivo de profesores sin apenas medios y sin capacidad para refrescar sus métodos, algo que es más que evidente en muchos centros educativos del archipiélago, que ven cómo año tras año, tienen que hacer “malabares” para aportar herramientas y recursos educativos que mantengan a los alumnos relativamente actualizados con el paradigma educativo.

Suspenso en servicios sociales

Y el reflejo de una paupérrima inversión en Educación y Sanidad, tiene como consecuencia el suspenso en los servicios sociales y en todas las bases necesarias para mejorar y optimizar la vida de cada uno de los habitantes de la comunidad autónoma.

Los datos que arroja el gobierno no concuerdan con los del IMSERSO, que dice que existen cerca de las 2000 altas de más en el último, relacionadas con las personas en situación de dependencia.

Algo vergonzoso, tratándose de una comunidad autónoma, que necesita inversión en el empleo de calidad, ya que también ocupamos un puesto bajo dentro de las comunidades que generan más trabajo de calidad.

Esto es debido a las facilidades que están poniendo por parte del gobierno autónomo a las empresas estrechamente relacionadas con el turismo, para que generen los famosos contratos basura, que solo sirven para trabajar en temporada alta de ocupación turística para luego volver al paro.

Obviamente solo se muestran las altas, pero de las bajas siempre acaban en el ostracismo para el gobierno. El cual, cada vez es más famoso por maquillas o manipular todas las analíticas y resultados de cada una de las instituciones para poder hacer sólida su más que deficiente gestión.

La pregunta entonces sería ¿La crisis no había acabado? Si, pero para el gobierno es más interesante seguir disminuyendo el gasto social y haciendo que los recortes hace 10 años continúen repercutiendo en una comunidad autónoma, con cada vez más, necesidades sociales.

 

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