Viajar a Lanzarote

Recorre y visita la tierra de fuego y arena

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Hay destinos y destinos, pero en el atlántico hay un archipiélago de islas llamado Canarias, donde habitan innumerables paraísos y paisajes naturales, que parecen sacados de los mejores cuentos de fantasía. Una de esas islas, se llama Lanzarote, hecha de fuego y arena.

De fuego y arena

Un lugar donde la lava decidió abrazar a la tierra y hacer de su unión un malpaís de colores negros y rojos, llamado Timanfaya.

Una tierra que enamoró a un artista, logrando influenciar su sensibilidad con un océano de vida y tranquilidad, salvándole de su caos, y diciéndole que se quedara a vivir con ella para siempre.

A pesar de su apariencia desértica, la vida se abre paso entre la sólida y negra lava, regalándote viñedos de una uva, que te dará uno de los mejores vinos blancos del mundo.

Viajar a Lanzarote, significa vivir la fuerza y la calma en una misma bocanada de aire, gracias a los parques naturales que aquí residen, y a unas playas que acarician con la suave arena tus pies, y te recargan las ganas con sus cristalinas y frescas aguas atlánticas.

Podrás ver especies únicas en el mundo, como los pequeños cangrejos albinos, en las indomables cuevas de los Jameos del Agua. Un oasis de palmerales y cadenas de cuevas volcánicas en las que reina la armonía y el orden por el que suspira la naturaleza en muchas partes del mundo.

Aquí se escucha el respirar de la tierra

Escucharás el resoplido de la tierra en el Parque natural de los volcanes. Sentirás el poder de un río de lava, bajo tus pies. Mientras observas un paraje salvaje y extraordinario, que hace 4 siglos ardió, demostrando que detrás de toda destrucción comienza la creación.

En Lanzarote, podrás demostrarte a tí mismo, que respirar y aliviarte es posible gracias a unos habitantes que sonríen, viven con calma y llenos de amor, dispuestos a abrazarte y a darte toda la hospitalidad que reside en unos pueblos sencillos y cargados de humildad.

Viajar a Lanzarote, es comenzar a formar parte de Canarias desde el primer momento en el que pises esta indomable y volcánica tierra. Dejándote envolver con la brisa que recorre desde el norte al sur de la isla y que proviene desde el mar y del magma.

La vida se encuentra en cada centímetro de terreno de esta isla, donde el fuego y la arena dieron paso a pueblos llenos de vitalidad y paz, con colores blancos y verdes.

Una tierra de cantos a la libertad y la sencillez, en la que estés los días que estés, sabrás que el sabor que tiene la felicidad, tiene un regusto a volcanes, playas paradisíacas, naturaleza viva..matices que forman un ingrediente esencial para el corazón: Lanzarote.

Regálate el placer de viajar a Lanzarote, regálate el derecho a ser feliz y comparte contigo mismo la sensación de saber que estás más vivo que nunca, arropado por cada uno de los elementos y recorriendo en coche cada uno de los mágicos lugares que se esconde en una isla hecha para un cuento en el que los protagonistas son, el fuego y el agua.

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