Perro canario: historia del presa canario

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Actualmente se conocen cientos o incluso miles de razas de perros. Cada una es diferente de la otras, pero todas tienen características que los hacen especiales y que merecen ser conocidas. Por eso, vamos a conocer un poco más sobre la historia del presa canario, el perro canario por excelencia.

El perro de presa canario o dogo canario es un can español de gran tamaño, clasificado dentro del grupo de los molosoides y originario de las islas Canarias. Está considerado como uno de los símbolos de la naturaleza del archipiélago por el Gobierno de Canarias, especialmente en la isla de Gran Canaria.

Características del presa canario

Al presa canario se le considera un animal equilibrado y seguro de sí mismo, lo cual no le exime de verse envuelto en la polémica surgida en torno a los perros potencialmente peligrosos, a cuyo listado pertenece esta raza.

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Este can destaca por su gran tamaño y morfología robusta con un peso de 50-65 kg en los machos y de 40-50 kg en las hembras, lo que evidencia su fortaleza y dominancia. Su pelaje corto va del castaño oscuro al claro. Además, la cantidad de pelaje difiere según la zona corporal, con mayor cantidad en regiones como la garganta.

Su carácter protector y fiel a su dueño, deriva en la desconfianza hacia todo aquel que no conozca. Por ello, enseñarle a socializar desde temprana edad puede ayudarle a controlar su recelo con extraños. Al ser un perro territorial, hay que enseñarle la importancia de que pueda demostrarle a otros ejemplares el cariño que es capaz de desprender.

Origen e historia del presa canario

El presa canario surgió de cruces entre el perro majorero, –un perro de ganado prehispánico oriundo de la isla de Fuerteventura y muy difundido por todo el archipiélago– y perros molosoides procedentes de las islas británicas.

Durante los siglos XVI y XVII, su población aumentó considerablemente. De hecho, hay múltiples alusiones al mismo en los textos históricos posteriores y sobre todo a los “Cedularios del Cabildo”. En estos últimos se explican las funciones que realizan, esencialmente como guardián y pastor de ganado vacuno.

A lo largo del siglo XVIII los británicos extendieron en Canarias sus tradiciones deportivas relacionadas con el perro como combatiente, produciendo el mestizaje con el perro autóctono. Solían utilizar sus típicos perros gladiadores, como bulldog y bullterrier.

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Consecuentemente, se generaron algunas modificaciones morfológicas. Ya no estaba considerado solo como un perro de presa que desarrollaba una correcta labor como guardián o como boyero, sino que además debía tener buena disposición para la lucha. A partir de ahí, los cambios que experimentó la raza van ligados a mejorar las características para el combate.

El dogo canario sufrió un retroceso como raza a partir del año 40 del siglo XX cuando se prohibieron las peleas de perros en España y llegó a estar en vía de extinción en la década de los 60. Pero solo diez años más tarde, en el 70, se inicia su recuperación como patrimonio autóctono de las Islas Canarias.

En definitiva, la historia del presa canario es bastante peculiar. Por suerte, esta raza canina ha superado los obstáculos de la historia y ha recuperado toda su fuerza y vigor para poder perpetuarse en el imaginario de todos los isleño. Conoce más sobre la cultura canaria en Canarias Confidencial.

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