Pintaderas canarias: misterio e historia de Canarias

Las pintaderas canarias son todo un misterio de la historia de Canarias. Conoce un poco más sobre esta seña de identidad de las islas.

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Las pintaderas canarias son auténticos símbolos de la cultura aborigen que, a pesar de solo encontrarse en yacimientos de Gran Canaria, han sido adoptados como seña de identidad por los habitantes de todas las islas.

Los antiguos aborígenes de la isla de Gran Canaria empleaban una suerte de lenguaje escrito basado en símbolos llamados pintaderas. Estos son actualmente uno de los elementos más populares y singulares de la arqueología canaria.

Motivo de orgullo para los canarios

Se elaboraban en barro cocido principalmente, aunque se han hallado algunas de piedra o madera, y presentan una cara generalmente plana con diversos motivos de decoración y diseños en relieve y de formas triangulares, circulares, cuadradas o rectangulares.

En la parte posterior tienen una especie de mango y, a veces, un orificio que se usaba como colgante.

Aunque se pensaba que los motivos dibujados en las pintaderas, que tenían también formas geométricas y en casi todas las ocasiones simétricas, eran escudos que representaban a las familias (indicador de una sociedad jerárquica y estratificada), recientes investigaciones contradicen esta idea tradicional.

Estos motivos se humedecían en pigmentos naturales que actuaban como sellos con los que tatuar el cuerpo o marcar las propiedades (bolsos de cuero, graneros, paredes, etc.).

Pintaderas de Canarias 2

Pintaderas canarias: una seña de identidad

Con frecuencia se decía que cada pintadera era única, pero con diversos análisis técnicos se ha comprobado que no es así, puesto que se han encontrado múltiples pintaderas con dibujos repetidos.

Sin duda, estas piezas forman parte de una estrategia de comunicación visible, es decir, un lenguaje basado en códigos que se repiten a lo largo del tiempo y el espacio, ya que se han hallado los mismos símbolos en asentamientos tan distantes como aquellos de los municipios de Tejeda, Santa Brígida o La Aldea de San Nicolás.

Además, un dato interesante es que las pintaderas canarias se fabricaban por artesanos especializados en su producción y no por particulares que se hacían cada uno las suyas, como se pensaba antiguamente.

De esta manera, se puede afirmar que las pintaderas tenían que ser elementos que formaban parte del día a día de los aborígenes grancanarios, que generación tras generación a lo largo del tiempo podrían haber cambiado su uso original.

Han pasado de ser simples sellos o adornos hasta llegar a convertirse en un lenguaje matemático que representaban cifras, cálculos astronómicos e incluso operaciones complejas o formulaciones.

En continua investigación

Sin embargo, el estudio de las pintaderas canarias no se ha abordado en profundidad, no se han contado sus elementos ni se han comparado entre sí intentando descifrar sus progresiones, cifras, frecuencias, ritmos, conjuntos, motivos, coincidencias, etc.

Y es que, probablemente, estas fueran elaboradas por las necesidades de supervivencia como la gestión de la economía relativa a la agricultura y la ganadería a partir del control del tiempo para la planificación de una producción más eficiente y sostenible.

Estos signos son construcciones culturales y, como tales, responden a una sociedad; una sociedad nativa canaria que desapareció. Obviamente, los actuales habitantes del archipiélago no tienen en su mano los códigos para interpretar dichos signos y descifrar el mensaje que querían transmitir.

No obstante, se debe seguir investigando en el futuro para ahondar en el conocimiento del secreto que encierran las pintaderas canarias.

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