Entrevista a Noemí Santana, diputada de Podemos en el parlarmento de Canarias

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Bienvenido al club tiene el placer de entrevistar a Noemí Santana diputada de Podemos del parlamento de Canarias. Noemí Santana (Las Palmas de Gran Canaria, 1984). Se define como una persona “de la calle, trabajadora, inquieta” e involucrada en distintos movimientos sociales y políticos. Su activismo comienza a manifestarse en el instituto, en el denominado grupo del movimiento social y coordinación, con una campaña a favor de la condonación de la deuda de los países de América Latina. Ya en la universidad, se convierte en la coordinadora de la delegación de alumnos de la Facultad de Empresariales (licenciada en Administración y Dirección de Empresas). Y es ahí donde conoce a Marino Alduán, profesor de sociología y miembro de la Ejecutiva Nacional de Nueva Canarias. “Es él quien me convence de que era un proyecto válido en el que podía aportar, me habló sobre todo de lo que estaban haciendo en el sureste (de Gran Canaria) políticos a los que yo admiro”. 

Se afilió a la formación nacionalista en 2007, fue secretaria de Juventudes, miembro de la Ejecutiva Nacional y concurrió en el puesto número seis en las listas de NC al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en las elecciones de 2011. Pero acabó desencantada y se marchó poco después. Sostiene que las bases iban por un lado y las decisiones de la cúpula, por otro, y arremete contra las políticas en materia de alianzas de la formación que lidera Román Rodríguez: “Crece como crece, le da igual coger a uno que ha venido del PP que pactar con un partido como el PIL con todos los casos de corrupción que ha tenido”.  

El mismo año en el que se presenta a los comicios locales comienza a trabajar como auxiliar administrativo en Ferrocarriles de Gran Canaria, empresa pública del Cabildo creada precisamente por Román Rodríguez durante la etapa del gobierno insular formado por NC y PSOE (2007-2011). Ha sido esta vinculación la que ha generado las principales críticas y ataques contra la candidata, que defiende que fue contratada como personal eventual por un periodo de seis meses y que fue la corporación posterior, regida por el Partido Popular, la que la convirtió en trabajadora fija con un sueldo de poco más de 1.000 euros. Santana llegó a colgar su contrato en la red. “Siempre he hecho mi trabajo de la manera más alejada posible a mi perfil político. Hago las tareas que me encomiendan y punto. Creo que tan mal no lo he hecho cuando han querido seguir contando conmigo”. 

La candidata de Podemos permaneció en su puesto de trabajo hasta una semana antes del inicio de la campaña electoral. Solicitó unos días de vacaciones y ahora usa el permiso que otorga la ley electoral a los candidatos, aunque reconoce que su jefe sigue reclamándola en la oficina para solventar algunos problemas. Las encuestas aseguran que Santana ocupará un escaño de diputada en el Parlamento de Canarias tras los comicios del domingo, pero el 26 de mayo deberá reincorporarse a su empresa, donde seguirá hasta que tome posesión del acta. 

Tras la desilusionante experiencia en Nueva Canarias, Santana siguió buscando su sitio en varios movimientos sociales y colectivos de izquierda. Participó en la Asamblea  Popular de Gran Canaria, que nació al calor del 15M. También estuvo en Soberanistas de Izquierda y ayudó a formar el Movimiento por el Frente Amplio, desde el que batalló con el fatigoso objetivo de unir a las fuerzas progresistas. Hasta que surgió Podemos. 

A pesar de su protagonismo actual en la organización, la candidata asegura que siempre quiso mantenerse en un segundo plano. Durante la campaña a las elecciones al Parlamento Europeo prestó apoyo técnico y logístico, pero también desempeñó un papel relevante en la estrategia de un partido que obtuvo en Las Palmas de Gran Canaria su mejor resultado electoral de entre todas las capitales de provincia. Acabó actuando de enlace con Madrid. Apenas una semana después de esos comicios, con una formación abrumada por el éxito pero sin ningún tipo de estructura orgánica, ya se atisbaba su liderazgo cuando, en una manifestación a favor de la República en el parque de San Telmo, sus compañeros la aupaban a una improvisada portavocía.  

Renunció a presentarse a las primarias para la secretaría general del partido en Canarias y se mostró reticente a postularse como candidata. Sus compañeros y “sobre todo” su mentora, Meri Pita, le dieron el empujón. A pesar de su juventud, niega que le produzca ansiedad el reto de tomar las riendas del gobierno autónomo. Defiende que el proyecto debe ser colectivo y la responsabilidad compartida. 

 


 

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