Distinciones: Intentar o probar
Cuando decimos “voy a intentar” es una forma de dejarnos una puerta abierta a la posibilidad de no hacer. Es darnos la posibilidad de fallar, es como afrontar un reto a medio gas, con poco compromiso, con poca fe en el resultado; si no lo conseguimos, tampoco será tan grave, puesto que ya dijimos, desde el principio: lo voy a intentar.
Intentar hacer algo es como quedarse un paso antes de hacer.
Es una trampa del lenguaje.
Probar tiene una connotación diferente. Si voy a probar, voy a hacer algo y eso que haga, salga bien o mal, lo habré hecho.
Cuando un coachee dice: he intentado escuchar a tal persona, pero no lo he conseguido, muchas veces pregunto qué es lo que ha hecho exactamente y me encuentro con que la persona ha probado cosas, pero como no ha conseguido la excelencia (el 100%), no da valor a los pasos dados. Probar a escuchar a alguien y lograr mantenerse en silencio y con atención durante unos momentos, ya es un logro, aunque luego empecemos a hablar, interrumpiendo y olvidando nuestro propósito. He probado esto y me fue bien, mientras que esto otro me fue peor.
La palabra Intentar está cerca de la palabra fracaso, asume que no hubo éxito. Lo intenté, pero… Sin embargo, la palabra probar tiene una connotación mucho más positiva, implica aprendizaje, hubo un proceso, se dieron algunos pasos. Puede que no lo lograra al 100%, pero aquello que probé me acerca un poco más a la excelencia, porque cualquier avance, aunque sea pequeño, es un triunfo.
De manera que, la próxima vez que afrontes un reto, ¿Vas a intentar o prefieres probar?
